Un día como hoy: 1941, 28-29 de marzo – la noche de Cabo de Matapán

LXXXI aniversario de una tragedia de la Marina Italiana en la Segunda Guerra Mundial – de Stefano Basilico.


En fase de regreso desde una arriesgada misión en el Mediterráneo Oriental, una escuadra italiana – liderada por el acorazado Vittorio Veneto y bajo el mando del Almirante Angelo Iachino – tuvo que enfrentar varios ataques de aviones torpederos ingleses, que habían despejado desde el portaviones HMS Formidable. Ya por la tarde del día 28 de marzo, el mismísimo buque insignia fue alcanzado por un torpedo: a pesar de la consecuente inundación de 4000 toneladas de agua y el daño al propulso de babor, el acorazado pudo reanudar la navegación a velocidad reducida, siguiendo con rumbo a occidente y protegido por los otros buques en formación muy cerrada. Faltando poco al ocaso, reiterándose los ataques aéreos británicos, el crucero pesado Pola – finalmente alcanzado por un torpedo – quedó parado con los motores destruidos. Después de un retraso notable, también debido a comunicaciones contradictorias, la I División de Cruceros, bajo el mando del Almirante Carlo Cattaneo, fué destacada y enviada en ayuda del buque averiado: el orden había llegado a las 21.06 horas.

Después de haberse alejado de la escuadra, y ya estando muy cerca del Pola inmóvil, en navegación nocturna y sin radar, los cruceros pesados Zara y Fiume (junto a cuatro destructores de escolta) de repente se cruzaron con los acorazados británicos HMS Warspite, HMS Valiant y HMS Barham (buques poderosos, cada uno armado con 8 cañones de 381 mm).

A las horas 22.30, la escena fue de repente iluminada por los proyectores de arco de los buques ingleses, que pudieron individuar de antemano la presencia de los buques adversarios por el radar. Pillados completamente por sorpresa, y alcanzados literalmente a bocajarro por los proyectiles enemigos, los buques de la Marina italiana no tuvieron ninguna oportunidad: en unos minutos el Zara y Fiume, junto a los destructores Vittorio Alfieri y Giosuè Carducci quedaron completamente aplastados bajo el fuego demoledor de los acorazados de la Royal Navy (Almirante Andrew Cunningham), y bajaron rápidamente en los abismos del Mediterráneo. Poco después, el Pola siguió el mismo destino de sus hermanos.

Los Ingleses, sabedores de antemano de la misión de la escuadra italiana, además de perfectamente entrenados a la técnica del combate nocturno y en navegación con una escuadra mucho más poderosa, pudieron adoptar preventivamente las mejores medidas, a pesar de que el choque nocturno en sí mismo – concretamente – fue algo inesperado por ambos bandos.

Una tragedia que desató también ásperas polémicas, y acusación de traición supuestamente actuada por parte de altos cargos de la Regia Marina (acusados de haber traicionado a la Patria, informando los Ingleses de los planes del Almirantazgo Italiano).

En realidad, no hubo ninguna traición.

Así Luis de La Sierra, en su libro La guerra naval el Mediterráneo (Editorial Juventud, segunda edición, Barcelona 1984):

“Todo lo que se ha dicho y publicado respecto a que el almirante Cunningham conocia el completo plan de operaciones elaborado por Supermarina, que el 28 de marzo de 1941 habría que llevar a la práctica el almirante Iachino, con el Vittorio Veneto y demás buques que ya conocemos, es falso. Sólo tenía conocimiento de aquellos dos radios y otros dos, también descriptados, de Superaereo, dando cuenta de los resultados del reconocimiento italiano sobre Alejandría y de ciertas deducciones obtenidas de la escucha radiotelegráfica enemiga.”

Además, el mismo Luis de La Sierra añade que:

“La obra oficial de la Armada Italiana «Il vero traditore» (el verdadero traidor) por Alberto Santoni – Milán 1981, que aporta una concluyente documentación fotografica de aquellos y otros muchos mensajes ingleses, entonces ultrasecretos, pero hoy por fin desclasificados y en posesión del «Public Record Office, Kew Garden, Londres, enviados por el Almirantazgo británico al comandante en jefe de la Mediterranean Fleet los días 25, 26 y 27 de marzo de 1941, disipa toda duda al respecto”.

Hoy, ya a distancia de ocho décadas, es el momento de la pietas y del recuerdo de las 2331 víctimas del desastre. Honor a la memoria del almirante Carlo Cattaneo y los marineros caídos en las aguas de Cabo de Matapán.

QEPD.


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